La Puerta de Esmeralda
Esta es la historia de una joven venezolana aventurera, quien desde niña se interesaba por conocer otras culturas.Me encontraba haciendo austeridades en un monasterio Budista en Katmandú y de pronto sentí el impulso de salir a recorrer las calles exteriores al templo. Siempre tuve que luchar por esa ambigüedad en mi vida, de complacer al espíritu, sin dejar de complacer a la materia.Caminé por largo rato en un mercado a la usanza oriental, con todo tipo de mercancías, antigüedades, monedas de la India Victoriana en plata, alimentos, condimentos de múltiples colores y aromas exquisitos, zapatillas de piel de camello con las puntas enroscadas.Los vendedores me abrumaban, sabiendo que, por ser extranjera tenía dinero para comprar. Otros me guiñaban el ojo y me invitaban a pasar a sus tiendas improvisadas, simples campamentos de tela de sacos de harina cosidos como collage.Yo apresuraba el paso, pero en realidad, las mercancías que exhibían me llamaban tanto, que no podía evitar detenerme ...